Historia de Cundinamarca (1946-1950): Tensión Partidista, Resistencia Agraria y el Gobierno de Mariano Ospina Pérez
Historia de Cundinamarca (1946-1950): Tensión Partidista, Resistencia Agraria y el Gobierno de Mariano Ospina Pérez
Resumen
El cuatrienio transcurrido entre 1946 y 1950 representó para el departamento de Cundinamarca un periodo crucial de transformación política y convulsión social bajo la administración conservadora de Mariano Ospina Pérez. Tras la división del Partido Liberal en las elecciones de 1946 entre las candidaturas de Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán, el retorno del Partido Conservador al Poder Ejecutivo nacional reconfiguró de forma inmediata las estructuras de autoridad en los municipios cundinamarqueses. Pese al discurso inicial de "Unión Nacional" proclamado por la Presidencia, en las provincias de Cundinamarca la sustitución masiva de alcaldes, jueces y cuerpos de policía por efectivos partidistas (la policía política o Chulavitas) desató una ola sistemática de amedrentamiento y violencia contra campesinos e inquilinos liberales y gaitanistas.
El magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, conocido como el Bogotazo, sacudió el corazón geopolítico del departamento. Bogotá —que albergaba la sede del gobierno departamental de Cundinamarca— y municipios clave como Girardot, Zipaquirá, Facatativá y Fusagasugá presenciaron insurrecciones populares, quemas de juzgados e intentos de destitución de autoridades conservadoras. La subsecuente respuesta militar del Estado, la declaratoria del Estado de Sitio y el cierre del Congreso en noviembre de 1949 cerraron los cauces democráticos. Frente a la represión institucional, regiones históricamente agrarias de Cundinamarca como el Sumapaz (liderado por Juan de la Cruz Varela), la provincia de Rionegro (Yacopí, Caparrapí, La Palma) y el enclave de Viotá organizaron comités de autodefensa campesina y guerrillas liberales. Este periodo dejó un profundo saldo de desplazamiento forzado hacia Bogotá, despojo de tierras cafeteras y la consolidación del conflicto armado rural que marcaría a Colombia en la segunda mitad del siglo XX.
1. El Retorno Conservador de 1946 y el Colapso de la Unión Nacional en Cundinamarca
La victoria de Mariano Ospina Pérez en los comicios presidenciales del 5 de mayo de 1946 puso fin a dieciséis años continuos de hegemonía liberal. El triunfo de la candidatura conservadora fue posible no por una mayoría absoluta en el electorado nacional, sino por la irreconciliable división del Partido Liberal entre la vertiente oficialista liderada por Gabriel Turbay y el movimiento popular independiente abanderado por Jorge Eliécer Gaitán. Cundinamarca, siendo un departamento con un electorado predominantemente liberal y una densa población rural y obrera, experimentó de inmediato los efectos de este giro en el mapa del poder público.
Para atenuar la tensión política de un país con mayoría electoral de oposición, Ospina Pérez formuló la propuesta de un gobierno de "Unión Nacional", invitando a figuras liberales a integrar su gabinete ministerial y a ocupar gobernaciones departamentales. Sin embargo, en la práctica regional de Cundinamarca, esta doctrina de convivencia interpartidista se erosionó aceleradamente. La Gobernación del departamento y las secretarías clave fueron asumidas por sectores del conservadurismo que buscaron recuperar las posiciones de influencia local perdidas desde 1930.
El punto más sensible de esta transición fue la reestructuración de la Policía Departamental y los juzgados locales. En numerosos municipios cundinamarqueses, los agentes de policía fueron sustituidos por contingentes alineados con el Partido Conservador —muchos de ellos traídos de las provincias conservadoras de Boyacá y Santander, conocidos colectivamente como la policía Chulavita o la POLPOL (Policía Política)—. En municipios del oriente y del norte de Cundinamarca, como Gachetá, Ubalá, Pacho y Chocontá, comenzaron a registrarse atropellos contra simpatizantes gaitanistas, la confiscación intencionada de cédulas de ciudadanía para impedir la votación en elecciones legislativas y la persecución a sindicatos agrícolas.
2. Geografía Agraria y Focos de Conflicto en las Provincias Cundinamarqueses
El impacto de las políticas gubernamentales y la represión partidista no afectaron de manera uniforme a todo el territorio cundinamarqués. La heterogeneidad geográfica y socioeconómica del departamento moldeó el tipo de respuesta campesina y comunitaria. Es posible identificar cuatro grandes subsistemas socio-espaciales de conflicto entre 1946 y 1950:
| Provincia / Región | Municipios Principales | Estructura Económica y Agraria | Dinámica del Conflicto (1946-1950) |
|---|---|---|---|
| Región del Sumapaz | Cabrera, San Bernardo, Pandi, Fusagasugá, Arbeláez, Pasca | Poblada por colonos y pequeños arrendatarios con larga tradición de luchas por la tierra y ligados al movimiento agrarista. | Creación de autodefensas agraristas y comunistas dirigidas por Juan de la Cruz Varela frente a los ataques de la policía y hacendados. |
| Provincia de Rionegro | Yacopí, Caparrapí, La Palma, Pacho, Puerto Salgar | Zona de colonización cañera y ganadera con densas selvas al occidente; bastión electoral netamente liberal. | Conformación de poderosas guerrillas liberales (resistencia de Yacopí) que se convirtieron en zona liberada e inexpugnable para la policía. |
| Región del Tequendama | Viotá, El Colegio, La Mesa, Anapoima, Cachipay | Zona de grandes haciendas cafeteras con alta concentración de ligas campesinas y presencia del Partido Comunista. | Organización de la célebre "Viotá la Roja", zona autocontrolada por el campesinado que impidió la penetración de bandas conservadoras. |
| Sabana de Bogotá y Guavio | Zipaquirá, Facatativá, Girardot, Gachetá, Ubalá | Centros urbanos, nodos ferroviarios y cuencas agrícolas del oriente cundinamarqués. | Intensa polarización electoral, huelgas de trabajadores ferroviarios y choques interpartidistas promovidos por periódicos de circulación nacional. |
Esta fragmentación territorial explica por qué la resistencia en Cundinamarca tuvo matices tan variados: desde la organización sindical defensiva en las haciendas cafeteras del Tequendama hasta la guerra irregular abierta en las vertientes selváticas del río Yacopí y las cumbres de la cordillera Oriental en el Sumapaz.
3. El 9 de Abril de 1948 en Cundinamarca: El Bogotazo y la Repercusión Provincial
El viernes 9 de abril de 1948, el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en el centro de Bogotá desató la mayor insurrección urbana de la historia colombiana. Por encontrarse la capital de la República geográficamente inmersa en la Sabana de Cundinamarca y ser al mismo tiempo la sede administrativa del departamento, el estallido social tuvo un impacto inmediato y devastador en toda la red de municipios cundinamarqueses.
Mientras en el centro histórico de Bogotá las llamas destruían edificios públicos como la Gobernación de Cundinamarca, el Palacio de San Carlos y la Nunciatura Apostólica, la noticia se expandió por vía telegráfica y radial a las cabeceras municipales. En ciudades populosas como Girardot, Facatativá, Zipaquirá y Soacha, multitudes de obreros, artesanos y campesinos se lanzaron a las calles, asaltaron los depósitos de licores y los cuarteles de la policía, y proclamaron la conformación de "Juntas Revolucionarias" o "Comités de Gobierno Liberal".
En el municipio de Zipaquirá, los manifestantes asumieron el control de la alcaldía y de la estación del ferrocarril; en Girardot, importante puerto sobre el río Magdalena, los sindicatos de trabajadores de la navegación y la construcción paralizaron el comercio y bloquearon los accesos terrestres. Sin embargo, la ausencia de una coordinación nacional unificada por parte de la Dirección Nacional Liberal y la rápida intervención de las unidades acorazadas e infantería del Ejército Nacional le permitieron al presidente Mariano Ospina Pérez retomar el control de la capital y decretar el toque de queda en todo el departamento.
La sangrienta pacificación militar del 9 de abril y las semanas posteriores no resolvieron el conflicto subyacente. Por el contrario, desencadenaron una purga administrativa sin precedentes en las alcaldías de Cundinamarca, donde los líderes locales que participaron en las asonadas fueron encarcelados o forzados a huir hacia el campo, nutriendo así los cuadros dirigentes de las futuras guerrillas rurales.
4. La Resistencia del Sumapaz y el Movimiento Agrarista de Juan de la Cruz Varela
Una de las páginas más significativas de este quinquenio histórico se escribió en la provincia del Sumapaz. Esta vasta región montañosa, que conecta al sur de Cundinamarca con los llanos del Meta y el departamento del Tolima, poseía una larga memoria de organización popular acumulada desde los años 1920 y 1930 a través de la Sociedad Agrícola del Sumapaz y la prédica de dirigentes como Erasmo Valencia.
Con la llegada al poder de Mariano Ospina Pérez y la posterior arremetida de las autoridades policivas tras el Bogotazo, los colonos y pequeños productores del Sumapaz se vieron amenazados por la alianza entre los antiguos latifundistas de la región y los nuevos mandos conservadores. Ante los saqueos de parcelas y los incendios de caseríos en municipios como Cabrera, San Bernardo y Pandi, el líder agrarista Juan de la Cruz Varela (nacido en Boyacá pero formado políticamente en el campo cundinamarqués) organizó los primeros núcleos formales de autodefensa campesina.
A diferencia de las partidas armadas meramente partidistas de otras regiones del país, el movimiento campesino del Sumapaz mantuvo una sólida cohesión comunitaria basada en la defensa del derecho a la tierra, la autonomía local y la solidaridad agraria. Bajo la dirección de Varela y otros comandantes locales, los campesinos de Cabrera y las veredas del alto Sumapaz establecieron un cordón defensivo en la cordillera que resistió las incursiones militares y de la policía conservadora entre 1949 y 1950, sentando las bases operativas de un bastión campesino que perduraría durante décadas.
5. La Guerra Rural en Rionegro: La Epopeya Rebelde de Yacopí y Caparrapí
En el extremo noroccidental de Cundinamarca, la provincia de Rionegro —con su epicentro en los municipios de Yacopí, Caparrapí y La Palma— se convirtió en el escenario de la confrontación armada más encarnizada del departamento entre 1948 y 1950. Esta densa región de bosques y valles fértiles, caracterizada por un histórico aislamiento de las vías principales del Estado central, sirvió de refugio a miles de campesinos liberales que huían de la persecución política ejercida desde Boyacá y el occidente del país.
A partir de 1949, tras la intensificación de las incursiones Chulavitas que dejaron decenas de caseríos reducidos a cenizas, los pobladores de Yacopí pasaron de la resistencia pasiva a la ofensiva militar. Bajo el liderazgo de mandos nativos y veteranos del movimiento gaitanista, se constituyeron las llamadas Guerrillas Liberales de Yacopí. Estas fuerzas irregulares lograron dominar un extenso territorio liberado, estableciendo administraciones locales rebeldes, sistemas de abastecimiento de víveres y redes de inteligencia en la frontera con los departamentos de Boyacá y Caldas.
La gravedad del levantamiento armado en Yacopí condujo a que el gobierno del presidente Ospina Pérez declarara la zona como objetivo de alta prioridad para las Fuerzas Armadas. A finales de 1949 y durante el transcurso de 1950, el Ejército y la Policía desplegaron intensas campañas de cerco y estrangulamiento económico contra la región. Este sangriento acoso incluyó los primeros bombardeos y hostigamientos aéreos sobre asentamientos rurales en Cundinamarca, preludio de la destrucción total que sufriría el casco urbano de Yacopí a comienzos de la década de 1950.
6. El Cierre del Congreso en 1949 y la Consolidación del Estado de Sitio
El panorama político institucional en Cundinamarca y en todo el país sufrió un colapso definitivo en el segundo semestre de 1949. El Congreso de la República, dominado por la mayoría parlamentaria del Partido Liberal, intentó adelantar un juicio de responsabilidad política contra el presidente Mariano Ospina Pérez por los abusos de fuerza pública y el clima generalizado de violencia e impunidad en las provincias.
La respuesta del Poder Ejecutivo fue contundente. El 9 de noviembre de 1949, el presidente Ospina Pérez decretó la clausura extraordinaria del Congreso Nacional, así como la suspensión de las Asambleas Departamentales (incluida la de Cundinamarca) y de los Concejos Municipales de todo el país. Simultáneamente, declaró el Estado de Sitio de carácter indefinido y estableció la censura previa de prensa para diarios y emisoras de radio.
Con la clausura de las corporaciones públicas y la supresión de las garantías constitucionales, el Partido Liberal resolvió abstenerse de participar en las elecciones presidenciales programadas para noviembre de 1949. Esta decisión dejó el camino expedito para la elección sin oposición del candidato del ala doctrinaria conservadora, Laureano Gómez. Durante los meses previos a la entrega del mando en agosto de 1950, Cundinamarca quedó bajo una estricta dictadura civil donde el orden público fue administrado directamente por gobernadores militares o civiles intransigentes.
Para profundizar en los marcos teóricos sobre la autoridad estatal, el uso de la fuerza y la coacción institucional que explican este periodo, resulta ilustrativo examinar las lecturas clásicas sobre el pensamiento de Maquiavelo y Hobbes sobre el poder y la violencia.
7. Consecuencias Humanas, Sociales y Económicas en Cundinamarca
El balance del periodo 1946-1950 bajo el mandato de Mariano Ospina Pérez en Cundinamarca se traduce en transformaciones profundas e irreversible para la sociedad regional:
- Explosión Demográfica y Desplazamiento hacia Bogotá: Cundinamarca experimentó una severa reconfiguración de su mapa poblacional. Decenas de miles de familias rurales expulsadas de las provincias de Rionegro, Medina, Guavio y Sumapaz buscaron asilo en el perímetro urbano de Bogotá. Este flujo masivo aceleró la expansión vertiginosa de barrios populares en la periferia capitalina (Soacha, Bosa, Usme, Engativá), alterando de forma permanente la demanda de servicios e infraestructura urbana.
- Despojo Agrario y Crisis Cafetera: En las vertientes cafeteras de municipios como Fusagasugá, Arbeláez, La Palma y Pacho, el clima de terror forzó el abandono de cientos de fincas productivas. Dichos predios fueron sistemáticamente comprados a precios irrisorios o invadidos por sectores favorecidos por la burocracia local conservadora, produciendo una reconcentración de la propiedad raíz rural.
- Desarticulación Campesina y Perdurabilidad de la Resistencia: A pesar de la intensa represión oficial, las estructuras comunitarias en regiones como Viotá y Sumapaz lograron salvaguardar su autonomía organizativa. Estas redes organizadas sirvieron de refugio y puente de articulación con los movimientos insurgentes que operarían en las décadas subsiguientes en el centro y sur de Colombia. Para continuar explorando análisis históricos y sociológicos sobre la trayectoria institucional del país, puedes visitar el portal Historia PCWeb.
Leer también: Historia del Tolima 1946-1950 ; Video las ¿lucha agrarias causaron la violencia?
Referencias Bibliográficas
Las siguientes obras historiográficas representan estudios especializados, reales y verificables para profundizar en la historia de Cundinamarca y La Violencia durante el periodo 1946-1950:
-
Londoño Botero, Rocío.
(2011).
Juan de la Cruz Varela: Sociedad y política en el Sumapaz.
Universidad Nacional de Colombia, Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI). Bogotá, Colombia.
Investigación rigurosa sobre los procesos de colonización, autodefensa campesina y resistencia agrarista en la región del Sumapaz cundinamarqués durante el siglo XX. -
Guzmán Campos, Germán,
Fals Borda, Orlando y
Umaña Luna, Eduardo.
(1962).
La Violencia en Colombia: Estudio de un proceso social (Tomo I).
Ediciones Tercer Mundo. Bogotá, Colombia.
Obra fundamental que documenta los focos iniciales de represión, actuación de la policía Chulavita y surgimiento de guerrillas en las provincias de Rionegro y Sumapaz. -
Henderson, James D.
(1985).
Cuando la violencia era conyugal: Los orígenes de la violencia en Colombia.
Editorial Tercer Mundo. Bogotá, Colombia.
Análisis histórico del colapso del sistema bipartidista y la violencia rural en los departamentos centrales durante el gobierno de Mariano Ospina Pérez.
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