Contabilidad en Sumeria- Antigua Mesopotamia-Babilonia

La Contabilidad en la Antigua Sumeria, Mesopotamia y Babilonia: Origen de los Registros, Tokens y Escritura

Puntos Clave sobre la Contabilidad en Sumeria y Mesopotamia

  • Nacimiento de la contabilidad: Surgió en Sumeria hacia el 3000 a.C. como una necesidad administrativa para registrar bienes, tributos y cosechas en los templos de las primeras ciudades-Estado[cite: 11].
  • Evolución de tokens a escritura: Comenzó con fichas de arcilla (tokens) que representaban bienes específicos; posteriormente se introdujo la abstracción numérica para simplificar grandes volúmenes de inventario[cite: 11].
  • Las Bullas de Barro: Esferas de arcilla huecas utilizadas como sobres sellados donde se introducían las fichas contables, marcando el origen directo de la escritura cuneiforme[cite: 11].
  • Sistemas Metrológicos Complejos: Empleaban más de 60 signos numéricos combinados en sistemas sexagesimales (para objetos discretos) y bisexagesimales o de capacidad (para grano y líquidos)[cite: 11].
  • Revolución del Valor Posicional: A finales del tercer milenio a.C., la contabilidad se simplificó al reducir los signos numéricos a dos tipos de cuña alternados bajo el sistema de posición[cite: 11].
  • Impacto Institucional: La contabilidad en Babilonia y Sumeria dio forma al primer cuerpo de funcionarios, escribas contables y normativas que más tarde inspiraron las leyes sumerias y el derecho comercial[cite: 11].

La contabilidad, entendida como el arte y la ciencia de llevar registros sistemáticos de operaciones económicas, nació en la antigua Sumeria, o al menos así lo interpretamos en la actualidad historiográfica y arqueológica[cite: 11]. Este fenómeno trascendental ocurriría sobre el año 3000 antes de nuestra era en la fértil llanura aluvial comprendida entre el río Tigris y el río Éufrates[cite: 11]. Lejos de ser una mera herramienta técnica secundaria, la necesidad de registrar excedentes agrícolas, inventarios de ganado y tributos del templo fue el verdadero catalizador que impulsó la invención de la escritura misma.

Para comprender el contexto donde floreció esta técnica administrativa, resulta fundamental ubicar dónde está la Mesopotamia y examinar las dinámicas productivas explicadas en nuestros análisis sobre los sumerios y acadios y la economía y comercio en Sumeria.

Contabilidad en Sumeria, Mesopotamia

Cuenta sumeria de plata para el gobernador; escrito cuneiforme en una tablilla de arcilla procedente de Shuruppak o Abu Salabikh (Irak), c. 2500 a.C.[cite: 11]

1. El Origen de los Registros: Fichas, Tokens y la Abstracción del Número

En las etapas iniciales de la civilización urbana, los contables sumerios modelaban pequeñas fichas de arcilla (conocidas en la literatura arqueológica como tokens o cálculos) con formas geométricas variadas para mantener un registro exacto de sus bienes, materias primas e insumos agrícolas[cite: 11].

Los diferentes tipos de mercancías estaban representados por símbolos y cantidades específicas[cite: 11]:

  • Tres unidades de cereal eran representadas por tres pequeñas fichas en forma de grano de cebada[cite: 11].
  • Cinco frascos de aceite se representaban con cinco fichas en forma de vasija o jarra de petróleo[cite: 11].
  • Una cabeza de ganado vacuno o una oveja se registraba mediante discos o conos impresos[cite: 11].

Cada tipo de bien del que se llevaban registros tenía su propio signo cuantitativo distintivo[cite: 11]. Sin embargo, la creciente complejidad de la economía urbana en grandes metrópolis como Uruk conllevó una proliferación masiva de este tipo de fichas y cuentas contables[cite: 11]. Al aumentar de forma exponencial los volúmenes de información y el tráfico comercial, el sistema físico de fichas sueltas dejó de ser práctico[cite: 11].

Fue entonces cuando los contables sumerios desarrollaron el sistema hasta un nivel superior de abstracción intelectual: inventaron el concepto de número independiente de la mercancía[cite: 11]. Combinaron un símbolo numérico abstracto junto al pictograma del producto[cite: 11]. De este modo, en lugar de dibujar o moldear cinco pictogramas individuales de vaca para contabilizar un hato de cinco animales, pasaron a plasmar el número abstracto "cinco" seguido de un único dibujo o pictograma de vaca[cite: 11]. Esta simplificación revolucionó la eficiencia administrativa[cite: 11].

No obstante, este cambio no fue tan sencillo como parece desde nuestra perspectiva moderna[cite: 11]. Debemos recordar que los sumerios fueron los inventores de la escritura, la cual adoptó la forma estilizada de cuñas grabadas sobre barro fresco mediante un punzón de caña, dando origen a la célebre escritura cuneiforme[cite: 11]. Para conocer el proceso educativo de estos contables, te invitamos a leer sobre cómo se enseñaba a aprender a escribir en la Antigua Mesopotamia.

2. Las 'Bullae' de Arcilla: Los Primeros Sobres y Contratos Comerciales

Un paso intermedio crucial en la historia de la contabilidad fue el desarrollo de las bullae (o bullas de barro), estudiadas en profundidad por la arqueóloga Denise Schmandt-Besserat. Las bullas eran esferas huecas de arcilla fresca dentro de las cuales se encerraban las fichas contables (tokens) que representaban una transacción comercial o el pago diferido de un tributo.

Para evitar manipulaciones o fraudes por parte de los transportistas de mercancías, la superficie exterior de la esfera de arcilla se sellaba con el sello cilíndrico del deudor o del comerciante. De este modo, la bulla actuaba como un sobre sellado e inalterable. Si surgía alguna disputa sobre el volumen de la entrega al llegar al templo de destino, se rompía la bulla de barro ante los jueces o escribas para verificar el número exacto de fichas contenidas en su interior.

Con el tiempo, los contables notaron que no era necesario romper la esfera de arcilla para conocer su contenido: bastaba con impresionar la forma de las fichas sobre la superficie exterior aún húmeda de la bulla antes de cerrarla. Este descubrimiento hizo obsoletas a las fichas internas, dando paso a las primeras tablillas planas de arcilla con impresiones numéricas y marcas pictográficas, el eslabón directo hacia la escritura cuneiforme formal.

3. Metrología y Sistemas Numéricos: Sexagesimal y Bisexagesimal

Un sistema de este tipo es lo que formalmente se conoce como metrología (la ciencia del cálculo, los pesos y las medidas), un entramado estructurado de normas de conversión[cite: 11]. Sin embargo, en la mentalidad sumeria arcaica, el número no era un concepto totalmente abstracto como lo es en nuestra civilización moderna[cite: 11].

En la actualidad, empleamos el mismo símbolo numérico (por ejemplo, el $5$) para representar una cantidad independientemente de si nos referimos a cinco personas, cinco metros o cinco litros. Los sumerios, por el contrario, utilizaban una gran cantidad de símbolos numéricos diferentes dependiendo de la naturaleza del objeto que estaban contabilizando[cite: 11]. Los asiriólogos han identificado alrededor de 60 signos numéricos distintos en las tablillas administrativas arcaicas[cite: 11].

Cualquier sistema metrológico contiene un número de diferentes órdenes de magnitud con factores fijos de conversión entre ellos[cite: 11]. En el ámbito sumerio, casi todos estos factores eran fracciones o múltiplos de base $60$[cite: 11]. Para profundizar en este marco matemático, puedes consultar nuestro estudio sobre el sistema sexagesimal y las matemáticas babilónicas y el desarrollo general de las matemáticas y geometría en Sumeria[cite: 11].

En el sistema sexagesimal básico empleado para el recuento de la mayoría de objetos discretos (como animales, herramientas o esclavos), el procedimiento de registro funcionaba así[cite: 11]:

  • Una sola oveja o una sola vaca se representaba con la impresión de un pequeño cono[cite: 11].
  • 10 pequeños conos equivalían y se convertían en un pequeño círculo[cite: 11].
  • 6 pequeños círculos equivalían a la impresión de un gran cono ($10 \times 6 = 60$)[cite: 11].
  • 10 grandes conos equivalían a un gran cono con un círculo en su interior ($60 \times 10 = 600$)[cite: 11].
  • 6 de estas representaciones equivalían a un gran círculo ($600 \times 6 = 3.600$)[cite: 11].
  • 10 grandes círculos se representaban finalmente como un gran círculo con un pequeño círculo impreso en su interior ($3.600 \times 10 = 36.000$)[cite: 11].

Estas representaciones eran sumamente sencillas de impresionar en la arcilla blanda utilizando el extremo circular o afilado del punzón de madera o caña[cite: 11].

No obstante, la complejidad aumentaba drásticamente al contabilizar bienes de raciones discretas de alimentos o raciones de trabajo[cite: 11]. Para estos casos empleaban un sistema bisexagesimal especializado; mientras que para medir el volumen y la capacidad de grano (cebada y trigo) o líquidos (cerveza y aceite) utilizaban un sistema metrológico distinto[cite: 11]. La principal complicación radicaba en que un mismo signo numérico podía emplearse en sistemas diferentes con significados e interpretes metrológicos completamente distintos según el contexto del inventario[cite: 11].

4. La Revolución del Valor Posicional Sexagesimal

Terminando el tercer milenio antes de nuestra era (aproximadamente entre el 2100 y el 2000 a.C.), el sistema contable se fue sofisticando y simplificando a la par del desarrollo de las matemáticas avanzadas en Mesopotamia[cite: 11]. Fue durante este periodo cuando los escribas babilónicos e imperialistas de la Tercera Dinastía de Ur introdujeron formalmente el sistema de valor posicional sexagesimal[cite: 11].

Mediante esta genial innovación conceptual, el abrumador catálogo de más de 60 signos numéricos se redujo drásticamente a solo dos símbolos fundamentales[cite: 11]:

  • Una cuña vertical para representar la unidad ($1$).
  • Una cuña de esquina (o cabeza de clavo ordinario) para representar la decena ($10$)[cite: 11].

En este sistema posicional, este par de signos podía ser repetido en una serie alternada indefinida, donde el valor real de la cifra dependía de la columna o posición que ocupaba dentro de la tablilla, manteniendo los mismos factores de conversión alternados de $10$ y $6$[cite: 11]. Esta abstracción permitió a los escribas realizar complejas auditorías de auditoría contable, balances de pérdidas y ganancias, cálculo de intereses de préstamos agrícolas y liquidación de tributos en cuestión de minutos.

5. La Burocracia Contable en la Administración Babilónica y los Templos

En las grandes administraciones del Imperio de Babilonia y de la época de Hammurabi, los templos (los Esagila y zanjas urbanas) y los palacios funcionaban como gigantescos complejos corporativos redistributivos. Los contables eran profesionales de élite altamente respetados que pertenecían al cuerpo de escribas (los dubsar).

Las tablillas contables encontradas en las excavaciones arqueológicas demuestran una rigurosidad analítica asombrosa[cite: 11]. Se han conservado[cite: 11]:

  • Libros Diarios de Entradas y Salidas: Registros minuciosos de cada saco de cebada, cántaro de cerveza o cabeza de ganado que ingresaba a los almacenes del templo.
  • Balances Anuales Consolidados: Tablillas de gran tamaño divididas en múltiples columnas donde se resumían los ingresos totales del año, las raciones entregadas a los trabajadores y el saldo final disponible para la siembra del ciclo siguiente.
  • Contratos de Arrendamiento y Prestación: Documentos donde se fijaban las obligaciones del arrendatario, los plazos de entrega del grano y las penalizaciones por mora, ratificadas con sellos de las partes e impresiones de uñas sobre la arcilla.

Para comparar la eficiencia administrativa de Mesopotamia con la de otras potencias de la antigüedad, te sugerimos consultar nuestro análisis comparativo entre Egipto y Mesopotamia, así como las redes mercantiles descritas en el comercio en la Antigua Jericó[cite: 11].

Preguntas Frecuentes (FAQ / AEO)

¿Cuándo y dónde nació la contabilidad?

La contabilidad nació en la antigua Sumeria (sur de la Mesopotamia, actual Irak) hacia el año 3000 a.C., impulsada por la necesidad de llevar registros administrativos de bienes, cosecha y tributos en los templos de las primeras ciudades[cite: 11].

¿Qué eran las 'bullae' de barro y los 'tokens' contables?

Los tokens eran fichas de arcilla con formas geométricas que representaban bienes específicos[cite: 11]. Las bullae eran esferas de barro huecas que servían como sobres sellados donde se introducían estas fichas para certificar un contrato o transacción comercial sin posibilidad de fraude.

¿Cómo influyó la contabilidad en la invención de la escritura?

La necesidad de registrar volúmenes crecientes de mercancías llevó a marcar la superficie exterior de las bullas de barro y luego a crear tablillas de arcilla con signos pictográficos y numéricos abstractos, dando origen directo a la escritura cuneiforme[cite: 11].

Referencias Bibliográficas

  • . (). Before Writing: From Counting to Cuneiform (Vol. 1). Austin: University of Texas Press. ISBN: 978-0292707832.
  • (). Archaic Bookkeeping: Early Writing and Techniques of Economic Administration in the Ancient Near East. Chicago: University of Chicago Press. ISBN: 978-0226586595.
  • . (). The Beginnings of Accounting and Accounting Thought: Accounting Practice in the Middle East from 8000 B.C. to 2000 B.C.. Nueva York: Garland Publishing. ISBN: 978-0815334279.

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