La psicología en Platón, aportes, contribuciones, aportaciones

La psicología en Platón, aportes, contribuciones, aportaciones. Los diálogos de Platón supuestamente no hacen más que informar sobre la enseñanza de Sócrates, pero gran parte de lo que se encuentra en estas obras es seguramente la invención de Platón.

Su composición abarca un período de años tal que uno debe distinguir entre las obras tempranas, intermedias y tardías, con salidas a veces dramáticas en estos períodos. En los términos más amplios, los diálogos abordan cuatro problemas centrales: el problema de lo conocible (ontología y metafísica); El problema del conocimiento (epistemología y psicología). el problema de la conducta (ética); y el problema de la gobernanza (ciencia política y social). ¿Cómo puede uno estar seguro de que sabe algo? ¿Es el escepticismo completo la posición más defendible filosóficamente?
En Meno, el joven retador se burla de Sócrates, quien dice estar buscando la verdad. Tal investigación es imposible, ya que si uno no sabe cuál es la verdad, no hay un punto de partida y si uno sabe, no hay necesidad de buscar en primer lugar. La respuesta de Sócrates aprovecha el hecho de que el sirviente de Meno es un "bárbaro" joven y sin educación. Le pregunta al niño sobre las figuras geométricas dibujadas en la arena. A medida que el niño responde cada sí o no, Sócrates lo lleva a una versión del Teorema de Pitágoras. El ejercicio ilustra el precepto central de la teoría del conocimiento de Sócrates: el conocimiento es una reminiscencia. El conocedor posee en lugar de aprender la verdad. Así entendido, el conocimiento de lo que es verdaderamente fiel no puede surgir del comercio sensorial con el mundo de cambiar las cosas.
En la República de Platón, el estado (polis) se considera la ampliación del individuo. Para saber qué es lo que hace que la persona sea buena, se vuelve útil preguntar qué constituye el buen estado. Al construir el estado perfecto, el filósofo debe comprender los atributos que definen al ser humano perfeccionado. En el Libro 3 de La República, los ciudadanos se clasifican como hechos de oro, plata, bronce o hierro, el punto es que los dioses los enmarcan de manera tan diferente que, por necesidad, algunos gobiernan y otros sirven. Esto ilustra el fuerte elemento hereditario en la psicología platónica, pero tiende a enmascarar el énfasis comparativamente grande puesto en la educación temprana y la disciplina de por vida; La educación debe ser muy cuidadosamente orquestada. Esos poemas épicos que presentan a los dioses como carentes de virtud están entre los que están prohibidos.
La psicología de Platón es nativista, pero deja un amplio margen para las influencias del desarrollo. Apoya explícitamente una teoría de múltiples etapas del desarrollo cognitivo. En Leyes, por ejemplo, el extranjero ateniense afirma que los jóvenes conocen la virtud y el vicio como placer y dolor, y que, dado que los niños aman instintivamente lo que es placentero y odian lo que es doloroso, la tarea principal del educador es asegurarse Esa verdadera virtud se convierte en objeto de amor. Además, hay períodos críticos de desarrollo cuando las lecciones de la virtud se transmiten de manera más efectiva por la música, ya que la virtud es fundamentalmente una relación armoniosa entre el cuerpo y la mente. Este objetivo se ve favorecido por el contacto cercano entre padres e infantes. El mismo tema es sonado en La República, en el que se representa a los jóvenes como fuera de armonía: la razón y la pasión aún tienen que establecer el acuerdo único que constituye la virtud. La música, la danza y otras gimnasias deben emplearse porque la mente muy joven todavía no es capaz de asimilar los principios racionales directamente. Así, la educación temprana utiliza metáforas, no lecciones literales. No obstante, el éxito de tal educación finalmente depende de la "calidad de la cera" y solo en raras circunstancias los niños de una clase más baja calificarán para la vida de un Guardián, es decir, uno elegido para ser entrenado para proteger la ciudad -Estado y consagrarse a su seguridad. Si la armonía es el objetivo, se deben eliminar las fuentes de disonancia. Como algunos de estos son accidentes genéticos de la naturaleza, deben estar "expuestos" (Le .. a los elementos).
En todo caso, Debe señalarse que la teoría del placer de Platón no debe confundirse con el ascetismo. Más bien, distingue tres tipos diferentes de experiencias placenteras y dolorosas. Algunos sentimientos son totalmente corporales: la picazón que se puede aliviar al rascarse. Tanto el cuerpo como el alma participan en otros sentimientos, como un hambre dolorosa aliviada por la anticipación de la comida. Algunos sentimientos, como el anhelo y el amor, solo surgen dentro del alma. Cuando el cuerpo y el alma están comprometidos conjuntamente, las emociones son ricas en contenido cognitivo, pero puede haber sentimientos del cuerpo sin dicho contenido.
En La República, Sócrates compara el alma con el estado. Como el estado contiene tres clases (comerciantes, auxiliares y consejeros), el alma está ocupada por tres principios: el racional, el apetito y el apasionado. La persona virtuosa es aquella que ha armonizado estos tres principios de tal manera que la razón controla el apetito, y la pasión, como auxiliar de la razón, fortalece la determinación. La visión de la razón y el apetito como fuerzas opuestas es tan antigua como las epopeyas homéricas y tan actual como la teoría psicoanalítica. Donde el equilibrio está incompleto, donde los tres composites están en discordia, el alma está enferma y muriendo. Mientras que los hombres y los estados nacen con la capacidad de tal armonía, la capacidad se actualiza solo bajo el liderazgo y la guía de los iluminados filosóficamente. Sin esta guía los placeres y dolores de la carne, Las cuales son las únicas fuentes de control para el niño, continúan dominando la vida del adulto. La adicción al mundo de las apariencias solo favorece el control del cuerpo sobre el alma; siendo el cuerpo la prisión del alma (desmoterion). Por esta razón, tanto la locura como la ignorancia son enfermedades que requieren una forma de terapia. Tanto los locos como los injustos tienen apetitos dominantes a los que la razón se vuelve servil. Leer también: Platón, aportes a la lógica

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