12 de julio de 2008

Brunelleschi, Filippo

(Florencia, 1377-id., 1445) Arquitecto y escultor italiano. Fue el arquitecto italiano más famoso del siglo XV y, con Alberti, Donatello y Masaccio, uno de los creadores del estilo renacentista. Se formó como escultor y orfebre e inició su carrera en el ámbito de la escultura. No es de extrañar, por tanto, que participara en el concurso para la realización de las puertas del baptisterio de Florencia en 1401, certamen en el que quedó segundo, después de Ghiberti. Se dice que su decepción por este relativo fracaso fue tal que en lo sucesivo decidió dedicarse casi exclusivamente a la arquitectura. Sus profundos conocimientos matemáticos y su entusiasmo por esta ciencia le facilitaron el camino, además de llevarle al descubrimiento de la perspectiva, la clave del arte del Renacimiento. A Brunelleschi se debe, de hecho, la formulación de las leyes de la perspectiva central, tal como afirma Alberti en su famoso tratado Della pintura. Pero en su época, su fama estuvo asociada, sobre todo, a la cúpula de la catedral de su ciudad natal, Florencia, ya que sus conocimientos de ingeniería le permitieron solventar los problemas, en apariencia insolubles, de la construcción de dicha cúpula, por lo que sus conciudadanos lo reverenciaron. De hecho, en la actualidad la cúpula continúa siendo su obra más admirada.
A partir de los monumentos clásicos y de las realizaciones del románico toscano, creó un estilo arquitectónico muy personal, en el que desempeñan un papel fundamental las matemáticas, las proporciones y los juegos de perspectiva. En todos los edificios que llevan su firma, las partes se relacionan entre sí y con el todo mediante fórmulas matemáticas, de manera que, por ejemplo, una sección es la mitad o la cuarta parte del todo, etc. También entran en juego las combinaciones de diferentes figuras geométricas (cuadrado, círculo, triángulo), ya que para Brunelleschi, como buen renacentista, la estética no era un juego de azar sino el resultado de la correcta aplicación de una serie de leyes preestablecidas. Precisamente por ello, sus edificios no son aptos para suscitar emociones sino para intentar comprender fría y racionalmente las leyes que el artista quiso plasmar a través de sus realizaciones. Su arquitectura elegante y moderadamente ornamental queda compendiada a la perfección en dos espléndidas creaciones: la capilla Pazzi y la Sacristía Vieja de San Lorenzo. Son dos obras de planta central, basadas en la armonía visual y en la alternancia, característica del artista, entre arenisca gris y estuco blanco. Pese a la importancia de su figura, la influencia de Brunelleschi en las generaciones posteriores fue muy limitada. Sin embargo, quien sin duda se inspiró de algún modo en él para sus realizaciones arquitectónicas fue Miguel Ángel.

Cúpula de la catedral de Florencia (1419-1434)
Hospital de los Inocentes (1419, Florencia)
Basílica de San Lorenzo (1420, Florencia)
Basílica del Santo Spirito (1426, Florencia)
Capilla Pazzi (Florencia)
Modelo en bronce para las puertas del baptisterio de Florencia (1401; Museo del Bargello, Florencia)
Crucifijo de madera pintada (h. 1412; Santa Maria Novella, Florencia).[1][1] Diccionario Interactivo de Biografías Océano. 2004

COLOMBIA, 1818

El 5 de mayo de 1818 le contaba el general Morillo (el pacificador) al virrey don Juan Sámano sobre las acciones emprendidas por los ejércitos del rey en Sombrerero, Maracay, La Puerta, Ortiz, Rincon de los Toros, San Carlos y Cojedes (Venezuela). El panorama pintaba bien gris para las tropas de la Nueva Granada.
“Tengo la particular satisfacción de anunciar a vuestra excelencia la completa derrota que han sufrido todos los cuerpos enemigos, que la rabia impotente de los malvados ha osado presentar a las tropas del rey nuestro señor, en estas provincias…Los caudillos Bolívar y Páez reunieron sus fuerzas, que llegaron a ser muy numerosas después de la ocupación de Guyana, y vinieron con muchas armas y municiones adquiridas en las colonias, a acometer estas provincias.
Siete brillantes jornadas en que sucesivamente han sido derrotados, los han reducido a la mayor impotencia, haciendo desaparecer una raza de perversos…han producido el exterminio de más de 3.500 rebeldes con la mayor parte de sus caudillos…En una palabra, la farsante Republica de Venezuela y sus bulliciosos autores han conocido que jamás podrán dominar a un país, cuyos habitantes aman el gobierno de su legítimo soberano…Pasan de 2.500 fusiles, 12 banderas, 200 cargas de municiones, 40 cajas de guerra, parques, armerías y cuantos efectos de guerra habían podido reunir en más de un año, los que han quedado en nuestro poder. Sobre 8.000 caballos del Apure se les han destruido y hemos cogido más de 3.000 de ellos y de 1.000 mulas. El estado mayor de Bolívar, con sus jefes, oficiales, cartas, papeles e instrumentos, la secretaría del mismo, con sus equipajes, correspondencias, todo ha quedado en poder de las armas de su majestad. Ha muerto la mayor parte de los generales y más de 40 coroneles, hallándose atravesado de un balazo el bárbaro asolador del Apure, José Antonio Páez. El mismo Bolívar, en camisa y protegido de la oscuridad, pudo escapar casi por milagro en la sorpresa que le hizo en el Rincón de los Toros el bizarro coronel don Rafael López.”
El 20 de julio de 1818, en un oficio de Morillo dirigido a Barreiro encontré una frase que me dejó perplejo. Uno no alcanza a dimensionar si al expresarse así el Pacificador sobre Simón Bolívar lo hacía por respeto o por burla: “Bolívar se fue a Guyana después de haber sido batido Sedeño en Los Pastos, veremos qué quiere hacer este gran señor”.
En otra carta fechada el 16 de octubre de 1818, Pablo Morillo le escribía a Barreiro y hacía énfasis en la inconveniencia de liderar la campaña del Llano por parte del Virrey Sámano, debido a falta de presupuesto y a la necesidad de tropas en la capital, así mismo argumenta la necesidad de permanecer en la cordillera y la imperiosa necesidad de poseer un cuerpo de caballería apto para estos menesteres.
Ahora, resulta de gran valor histórico saber cuales eran los requerimientos de medicinas solicitadas por los españoles[1] : pedían Tártaro emético, Ipecacuana, kermes mineral, sal catártica, Ruibarbo, crémor de tártaro pulverizado, Maná escogido, sal de ajenjo, magnesia calcinada, Opio en pasta, Láudano líquido de Sidenham, tintura anticólica, ídem de castor, álcali volátil, almizcle en pasta, alcanfor, éter sulfúrico, licor anodino mineral, espíritu de nitro dulce, espíritu de vitriolo, espíritu de coclearia, alcohol de canela, espíritu de toronjil compuesto, espíritu de hierbabuena, cortezas de naranja, agua espíritu de la reina, potasa ferruginosa líquida, genciana, centaura menor, triaca magna, electuario de diascordio, bálsamo anodino, bálsamo católico, nitro purificado, alumbre crudo, alumbre calcinado, agua del papa, cuerno de ciervo calcinado, piedra infernal, goma arábiga, goma amoniaco purificada, vitriolo blanco, sal de saturno, azúcar de saturno, aceite de plomo líquido, flor de saúco, extracto de orozus, emplasto aglutinante Andrés de la Cruz..etc.[2]
Ver también: Guerra de independencia , 8 de agosto de 1819
[1] Relación de medicinas que solicitaba el cirujano mayor de la tercera división don José Fernandez de Noceda. Santa Fe, 12 de Diciembre de 1818. Omito las cantidades.
[2] Bibliografía consultada: FUNDACION PARA LA CONMEMORACION DEL BICENTENARIO DEL NATALICIO Y EL SESQUICENTENARIO DE LA MUERTE DEL GENERAL FRANCISCO DE PAULA SANTANDER,. Los Ejércitos del Rey 1818-1819 Tomo I, Banco de la República departamento editorial, Bogotá D. E. 1989.