29 de julio de 2008

Bramante

(Monte Asdruvaldo, actual Italia, 1444-Roma, 1514) Bramante Donato d'Angelo, arquitecto y pintor italiano. Fue el mayor arquitecto del Renacimiento italiano, a caballo entre los siglos XV y XVI, heredero de Brunelleschi y Alberti e inspirador de muchas de las grandes figuras de la arquitectura posterior, de Sansovino a Antonio de Sangallo el Joven. Aprendió de Brunelleschi y Alberti el arte de la creación de espacios armoniosos y proporcionados, y añadió al estilo de aquéllos un interés nuevo por la perspectiva que le llevó a crear singulares efectos de profundidad y espacio en sus obras. Un ejemplo emblemático de ello es el templete de San Pietro in Montorio, en Roma, una pequeña construcción circular en el centro de un patio rectangular, proyectada para ser el centro de un recinto porticado que debía acentuar sus efectos escenográficos. Se formó probablemente en Urbino, y en 1477 está documentada su presencia en Bérgamo, trabajando en la decoración al fresco del palacio del Podestà. En 1480 se estableció en Milán, donde desplegó una gran actividad como pintor y arquitecto que puede sintetizarse en el impactante Cristo a la columna y, sobre todo en la construcción de Santa Maria presso San Satiro, donde dotó al coro, de pocos centímetros, de una gran sensación de profundidad. En 1499, tras la caída de Ludovico el Moro, se trasladó a Roma, donde trabajó principalmente al servicio del papa Julio II. En 1503 proyectó el patio del Belvedere y en 1506 se hizo cargo del proyecto de la nueva basílica de San Pedro. Ninguna de las dos obras se llevó a cabo tal como Bramante había previsto, pero la genialidad de las soluciones por él propuestas imprimió una nueva orientación, más monumental y escenográfica, a la arquitectura del Renacimiento. Intervino también en la sistematización de algunos barrios de Roma, ofreciendo con su palacio Caprini un nuevo prototipo de residencia urbana. [1]
[1] Diccionario Interactivo de Biografías Océano. 2004

COLÓN 1493-1498

Al partir Cristóbal Colón en su segundo viaje después del descubrimiento de América, los oficios de Berardi y Americo Vespucio no acabaron puesto que quedaron a cargo de los negocios del ilustre genovés.
Durante 33 meses anduvo ausente Colón de España. Al darle poder se cuestionaban sus métodos administrativos. Gobernaba de un modo elemental y torpe; dentro de su particular argumentación, los colonos debían obedecerle sin rechistar; a quien le musitase algo, Colón sentía un medieval impulso de cortarle las orejas y las narices. Pero los colonos no estaban de acuerdo.
Respecto a los indios[1], Colón pensaba que debían ser esclavos. Hacía envíos de estos, como cualquier mercancía, para que se los abonara a su cuenta, Gianneto Berardi.
No obstante, sus detractores empezaron a argüir que esta gente (indios) no eran cautivos hechos en buena guerra, luego no podían ser esclavizados.[2] En suma, el proyecto esclavista de Colón se vino de bruces.
…Mientras tanto, otras gentes se dejaban seducir por la idea de marchar a descubrir tierras remotas: sevillanos, catalanes, vascos y valencianos presionaban a los reyes, les dejaran partir y estos en realidad no se hicieron de rogar, pues ventilaban en ello un gran negocio para la corona.
Siete meses después de la segunda salida de Cristóbal Colón, deciden los reyes romper el monopolio otorgado al genovés y autorizaban que todo el que deseara ir a descubrir islas y tierra firme en esas indias, podía hacerlo, excluyendo a la Española, se podía rescatar todo, menos oro; las naves debían salir de Cádiz y regresar allí; habían de llevar gratis en el viaje de ida, un 10% de su carga para la Española, mientras que al regreso pagarían también un 10% del valor de lo adquirido en rescates.
Este cambio en las reglas de juego, pactadas con el apoderado de Berardi (Léase Cristóbal Colón), hizo que se propusieran entonces, para defender los intereses de su representado, crear un monopolio para el flete de todas las naves que ocupasen los reyes. Como táctica de ventas (o disuasión), rebajó los fletes de 3.000 maravedís[3] por tonelada a tan solo 2.000.
Aprobado este proyecto, hubo, pues, Berardi de conseguir naves, tripulantes, provisiones, pilotos y demás.
Pero la muerte rondaba los negocios de Berardi; el 14 de diciembre de 1495 hace su testamento y un día después, fallecía. La deuda contraída por Colón de 180.000 maravedíes seguía sin pagar. Fueron nombrados como ejecutores testamentarios Jerónimo Rufaldo, Amerigo Vespucci y Diego de Ocaña[4].

En Junio de 1496 regresa a Cádiz, Colón, de su segundo viaje; llega moralmente arruinado, desencantado de las personas: había perdido sus hombres de la fundación del primer viaje; había fundado la Isabela para sustituir la colonia perdida...todos enfermaron; partiendo a la búsqueda de oro tan solo halló indios; enviando indios como esclavos para ser vendidos a Sevilla, los teólogos pararon el negocio; llegado a Cuba obligó a la tripulación, a declarar que habían llegado a tierra firme…
Dura cuatro meses sin que los reyes lo reciban; andaban ocupadísimos en los pormenores de la boda de su hija Juana con Felipe el Hermoso.
A fin de octubre o comienzos de noviembre, recibieron los reyes a Colón. Para fin de año le aceptaron la idea de la tercera expedición.Solo hasta el 3 de mayo de 1498 parte Cristóbal Colón de Sanlúcar de Barrameda.[5][1] Colón creía que los esclavos añadían prestigio a los reyes; suponía además que sería un gran negocio que permitiría abastecer de ganados la colonia.
[2] Para poderla calificar de buena guerra, debió haber ganado a cuchilladas tal derecho, pero como optó por la astucia y el ingenio, estas cláusulas no tenían validez jurídica.
[3] Cifra que hasta entonces habían pagado los reyes por tal concepto.
[4] Quedaba la hija de Berardi, a quien sustentar.
[5] ARCINIEGAS Germán. Amerigo y el Nuevo Mundo. Editorial Hermes, México 1955.