3 de septiembre de 2015

octubre 1492-historia

Trasladémonos en el tiempo a octubre 1492 y vivamos al lado del almirante Cristobal Colon su periplo por los mares rumbo al continente americano.

1 de Octubre de 1492. Día lunes. De nuevo un alcatraz se posó en uno de los navíos y hierba verde flotaba en las aguas, haciendo que los acuciosos navegantes aumentara su nerviosismo y crecieran los niveles de ansiedad de los mismos.

El día 6 de octubre de 1492, hasta su gran “compinche” en la travesía trasatlántica hacia América, Martín Alonso Pinzón, manifestó públicamente sus dudas respecto al rumbo trazado por Cristóbal Colón.
Al día siguiente hubo una falsa alarma, pues creyeron divisar tierra firme, incrementándose los niveles de ansiedad y adrenalina de los acuciosos navegantes, que caída la tarde se resignaron a ver de nuevo frustradas sus esperanzas de llegar al destino, Zipango o Cipango según creían. El abatimiento fue directamente proporcional a sus perspectivas. Cundía el desespero y Colón decidió entonces cambiar el derrotero hacia el oeste-sud-oeste, “dirección en la que volaban los pájaros y continuarlo por lo menos por dos días”. De esta manera le daba gusto a sus detractores sin separarse demasiado de su trayectoria inicial.

El día 11 de Octubre de 1492 los ánimos se relajaron un tanto al vislumbrar un junco verde cerca de las naves y otros elementos que los instaba a pensar que ahora sí tocarían tierra, hasta tal punto se creía verídico, que sobre las 10 de la noche Cristóbal Colón vio una luz en tierra y dudando de su objetividad pidió una segunda opinión a Pedro Gutiérrez quien ratificó lo visto por el Almirante, en tanto Rodrigo Sánchez de Segovia no estuvo tan seguro. Vacilantes prosiguieron su rumbo y sobre las dos de la mañana del día 12 de Octubre de 1492, Rodrigo de Triana de la “Pinta” dio la señal de tierra (con un cañonazo) como a dos leguas de distancia. (El premio de los treinta escudos se le dio a Colón por haber sido quien atisbó la luz en tierra).

Hubo pues que aguardar la luz del día para cerciorarse y desembarcar. Efectivamente arribaron a una isla de veinticinco leguas (una legua puede ser de 4 a 7 kilómetros) aproximadamente, “llana y sin montes, llena de árboles muy verdes, con una gran laguna en medio, poblada de muchas gentes”, a la que bautizaron San Salvador.

24 de Octubre de 1492. La inconforme tripulación empezó a creer en base a los indicios que habían pasado de largo en medio de varias islas: grandes bancos de peces y bandadas de pájaros se veían discurrir. Cristóbal Colón (Cristóvão Colombo) se resistió a variar el rumbo pese a las murmuraciones, amenazas e intentos de amotinamiento. La corona española había dispuesto como premio adicional, 30 escudos a quien primero descubriese tierra, pero llegados a este punto de tensión, Cristóbal Colón (Cristóvão Colombo), dispuso, para evitar falsas alarmas, que si en el término de 3 días al aviso de “tierra” no se descubría tierra efectivamente, entonces esa persona no volvía a tener otra oportunidad de hacerse al premio.

Bibliografía
Irving Washington. Colón el descubridor. Editorial Claridad S.A., Buenos Aires 1942.
Colón Fernando. Historia del Almirante Don Cristóbal Colón Primer Volumen. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, páginas 94-102
Monografía sobre Cristóbal Colón, Biblioteca Cervantes.

Ver también: agosto-septiembre 1492