15 de noviembre de 2008

Fernando VII y la marcha a Francia

Proclamado rey Fernando VII, Napoleón siguió aprovechando el enfrentamiento entre Carlos IV y sufijo para consolidar sus posiciones en España. No reconoció al nuevo soberano y nombró a Joaquín Murat, duque de Berg, como su lugarteniente en la península Ibérica. Este entró el 23 de marzo de 1808 en Madrid con las banderas desplegadas. Hábilmente Murat alentó las esperanzas de Carlos IV de recuperar la corona y propuso una reunión en la cumbre de Burgos. La entrevista no se celebró en Burgos, ni en Vitoria. Napoleón sugirió entonces Bayona, ya en territorio francés. A pesar de la oposición de sus consejeros y aun del pueblo que intuía la traición del emperador, la comitiva real cruzó la frontera el 20 de abril. Carlos IV y su esposa fueron conducidos directamente de Aranjuez a Bayona, y Godoy fue liberado del castillo de Villaviciosa de Odón por Murat y trasladado también a la ciudad vascofrancesa.
Allí Napoleón obtuvo todo lo que quiso. Manejando sutilmente las diferencias entre padre e hijo, consiguió que Fernando VII renunciara a favor de su padre y que Carlos IV abdicara de nuevo a favor de Napoleón. Incluso firmaron una proclama (8 y 12 de mayo) en la que justificaban su decisión y pedían al pueblo que se sometiera al emperador para evitar males mayores. Carlos IV y María Luisa fueron internados de momento en Fointanebleau, y Fernando VII, su hermano Carlos y su tío, el infante don Antonio, fueron recluidos en el castillo de Valençay, donde permanecieron hasta su liberación en 1814.
Mientras tanto, en España se producía el levantamiento popular y la quiebra del Antiguo Régimen. Napoleón proclamó la Constitución de Bayona y coronó a su hermano José. El sector reformista o afrancesado apoyó esta operación con la esperanza de hallar una solución de recambio, pero la opción revolucionaria de las clases populares les sobrepasó y se inicia la guerra de independencia.Ver también: Fernando VII, juventud; Juan Martin el empecinado